Ô de Lancôme, las aguas del verano

O de Lancome

¿Qué sería de un verano sin los perfumes Ô de Lancôme? Aguas frescas que este año renacen más veraniegas que nunca con una imagen más juvenil y evocadora para llegar al corazón de todas las mujeres. Ô de Lancôme es el buque insignia, pero a esta fragancia se unen las maravillosas Ô de L’Orangerie y Ô d’Azur. Estos perfumes continúan con el icónico frasco, que recoge la energía del agua entre unas paredes de cristal puro. ¡Vamos a conocer cada uno!

Ô de Lancôme es uno de los clásicos de la época estival, fresca y en contacto con la naturaleza. En sus notas de corazón se encuentra la madreselva, un arbusto originario de China que produce pequeñas flores blancas con olor a jazmín. Estas se mezclan con notas de salida cítricas y florales y el musgo de roble, el sándalo y el vetiver como notas de fondo dotándolo de un aroma con mucho vigor.

Ô de L’Orangerie, como bien dice su nombre, es un perfume totalmente estival compuesto por notas de salida relacionadas con la naranja y la flor de azahar. Su originalidad radica en sus notas de ozónicas en el corazón para evocar el aire que protege nuestra atmósfera. Esto confiere a la fragancia frescura con un toque cristalino, acuático e, incluso, metálico.

Ô d’Azur es realmente una reinterpretación del perfume estrella de esta línea. El frescor y la sensualidad se entremezclan en esta sorprendente fragancia que se abre con los acentos acidulados del caviar de limón de Calabria, antes de desvelar un corazón de rosa de Damasco y de peonía. Las notas de fondo, amaderadas y almizcladas, completan esta encantadora y creativa estela de aromas.

¿Con qué perfume te sientes más identificada?

Clásicos del perfume (II): Ô de Lancôme

Hace unas semanas iniciábamos un viaje por algunos de los clásicos del mundo de perfume con Anais, Anais de Cacharel, una fragancia que llegó al mercado allá por el 1.978.  Hoy viajamos un poco más hacia el pasado todavía, concretamente a 1.969, el año que vio nacer a un perfume para mujer que más de 40 años después sigue muy vivo en nuestras perfumerías, Ô de Lancôme.

Miles de gotas de agua caen en forma de cascada perfumada sobre quien se suma al embrujo de esta fragancia sensualmente fresca, viva, espontánea y natural. Alegría y ligereza se desprenden de un perfume que con su color verde agua invita a sumergirse corriendo a través de un campo salpicado de las gotas de rocío de la mañana.

Notas refrescantes y cítricas de salida, con cortezas de frutas frescas suavizadas por el jazmín y la madreselva. Un corazón soleado y tierno de Albahaca, romero y cilantro. Un fondo delicado, depositado sobre la espuma de encina, rodeada de sándalo y vetiver. Un perfume que no entiende de modas ni de tiempos. Pasan los años, pero no parecen hacerlo para Ô de Lancôme.

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